Mi chica sonríe pequeño y de medio lado. Mi hermana sonríe y abre la boca grande para dejar salir una carcajada. Ella también se carcajea. Le gusta reír. Mi mejor amiga sonríe y parece que un big-bang fuera a sucederse en sus ojos. Así de brillante. La gente que no me conoce dice que soy serio. Y soy serio para algunas cosas. Serio, serio. Los que me conocen se burlan cuando me pongo serio y me hacen reír. A veces. De niño reía con los ojos y ponía medias lunas en mi cara. ¿Alguien se acuerda de en que momento fue conciente de la sonrisa? La sonrisa es una llave. Conozco a una amiguis que sonríe tanto que parece que va a quebrarse en mil pedazos. Su sonrisa es nerviosa, grande, de diente puro y ojo brillante, pero nerviosa. Unas chicas frente a mi se toman una foto justo en este instante. Sonríen. "Si salgo yo, estará linda", dice una y se carcajean las tres. Bonito. Yo no sé de dónde ha salido mi forma de reír. A veces, puedo ser un poco escandaloso. Recuerdo que cuando era adolescente tenía esa forma de reír con sonido de metralleta. Ahora ya no tanto, pero aun a veces, en un ambiente de mucha confianza, suele salir. Hay gente que realmente te hace reír. Hay personas que tienen esa capacidad para decir cosas graciosas sin parar. Yo les pregunto: ¿Cómo puedes tener esa capacidad para decir huevadas sin parar? Mientras nos reímos todos. Es una suerte poder reír porque cuando uno está mal, la sonrisa es lejana y difícil. Casi inalcanzable. Es bueno reírse de uno sólo que a veces no se puede. O no se quiere. Qué rico reírse de uno sin llegar a ser cínico. Sin hacerse daño. Queriéndose. Qué rico cuando se ríen de uno para reírse con uno y no molesta porque se hace con cariño. Para sacarlo a uno de un mal día.

Publicar un comentario